miércoles, 27 de abril de 2016

¿Por qué Android es el «rey» de los sistemas operativos?

 


Google tiene un nuevo frente abierto: Bruselas. La Comisión Europea ha presentado este miércoles un «pliego de cargos» contra el gigante de internet, acusándole formalmente de favorecer la instalación de Android y sus aplicaciones a fabricantes de dispositivos móviles. Aunque la filial de Alphabet niegue prácticas monopólicas, la realidad es que Android lidera - y con diferencia- el mercado. Es el sistema operativo más usado y, según Google, utilizado en más de mil millones de teléfonos inteligentes y tabletas. Pero empecemos desde el principio para saber por qué Android ha llegado a alcanzar estas escandalosas cifras.
Un sistema operativo es el «corazón» de cualquier dispositivo. Antes de la llegada de los «smartphones» y demás dispositivos móviles, los sistemas operativos se reducían al PC y - más tarde- al ordenador portátil. Es el «software» que permite que el aparato funcione y sobre el que se ejecutan el resto de programas y aplicaciones. Así, Bill Gates creó Windows y Apple ideó OSx. Son los más populares y utilizados aunque no son los únicos.
El nacimiento de los «smartphones» y tabletas, cuyo funcionamiento es como el de un ordenador, propició también que se idease o se adaptase un sistema operativo solo para ellos. Android, iOS, Windows Phone y BlackBerry 10 son los más conocidos y usados, aunque con notables diferencias entre ellos porque no todos no son iguales y de ahí las acusaciones de la Comisión Europea.
La diferencia de Android con respecto a todos los sistemas operativos nombrados es que es un software de código abierto, no cerrado. El usuario no tiene que conocer esta característica pero es importante de cara al mercado.
Un «software» de código abierto es gratis y accesible a todo el mundo. Esto es especialmente útil para los desarrolladores, quienes pueden experimentar y probar, mientras que cada fabricante puede introducir sus particularidades. Por esta razón, no es exactamente igual Android en el Nexus (teléfono de Google), por ejemplo, con respecto a un Samsung. Ambos utilizan Android pero los usuarios de un Galaxy tienen ciertas características particulares que la compañía ha decidido añadir con el objetivo de diferenciarse de su competencia. El objetivo es que, con la colaboración de todos, se consiga crear un sistema operativo eficiente.
Por tanto, no es de extrañar que en torno al 80 por ciento de los dispositivos móviles en Europa -y el mundo entero- funcionan con Android, tal y como ha señalado la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. Precisamente Google se ha defendido de las críticas recordando que «Android ha ayudado a fomentar un ecosistema notable, importante y sostenible, basado en un software de fuente abierta y abierta innovación» tal y como ha señalado el vicepresidente y consejero general de Google, Kent Walker, sin olvidar que cualquiera de sus socios puede usar Android sin las aplicaciones desarrolladas por el gigante de internet. Igualmente, ha recordado que los acuerdos que mantiene con sus socios son «completamente voluntarios» y que «cualquiera puede utilizar Android sin Google».
Y es cierto, porque cada compañía puede adaptar libremente Android a sus necesidades, como estipula el código abierto, cuyo «código deontológico» se rige por la colaboración desinteresada, no económica o mercantil, sino más bien de servicio. Todo lo contrario que ocurre con los sistemas de código cerrado como iOS, por ejemplo, que nadie puede modificar. Solo Apple.
Sin embargo, Google ha sabido rentabilizar su posición. Según datos de la consultora Kantar Worldpanel, a febrero de 2016, sólo en España, el 90 por ciento de los «smartphones» funcionan con Android. iOS ocupa la segunda posición (9,1), seguido de Windows Phone (0,9).
Lo mismo sucede en Italia, Alemania o Francia, donde el 78,4 por ciento, 76,6 y 71,8 de los teléfonos inteligentes tienen Android. La diferencia mayor está en Reino Unido: la cuota de mercado para Google se reduce al 55,5 por ciento, mientras que iOS conquista el 37,8 por ciento de los dispositivos.
En México, según Kantar, Android está en el 90,9 por ciento de los «smartphones» y en China, su cuota se sitúa en el 76,4 por ciento. EE.UU. la posición de Android se reduce hasta el 58,9%, mientras que iOS alcanza el 38 por ciento. 


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Smartwatches»: entre el éxito, el humo y la revolución



En esa búsqueda por capitalizar un nuevo centro de la vida digital, los fabricantes de tecnología de consumo han insistido, constantemente en los últimos dos años, que los relojes inteligentes venían a revolucionar la forma en la que los seres humanos interactúan con las máquinas. De momento, y pese a contener picos de ventas importantes, su popularización se encuentra a años luz de la protagonizada por el teléfono móvil inteligente, que continúa, y posiblemente continuará durante mucho tiempo, como el producto indispensable. Nada más lejos de la realidad.
Esos «smartwatches», en efecto, se han revelado como dispositivos prácticos. Útiles a lo sumo. Pero su ecosistema de trabajo y las opciones que integran, presentes ya en la mayoría de «smartphones», no han favorecido a su mayor recorrido en el mercado. Únicamente los servicios de monitorización de la actividad física, que registran datos curiosos e interesantes, han señalado el camino a seguir por este tipo de dispositivos cuyas ventas se las reparten, principalmente, dos empresas, Fitbit y Apple, cuya propuesta (Apple Watch), cumple el próximo domingo su primer año en las tiendas. Tampoco la aparición de la alternativa Android Wear ha invertido la tendencia. Es más, la plataforma desarrollada por Google no ha catapultado las ventas y son muchas firmas como Samsung las que ya apuestan por sus ecosistemas propios. Ya se sabe, quien tiene el control del sistema operativo tiene el verdadero poder.
El resultado, pese a ser optimista, no refleja un cambio de paradigma ni una revolución. Tal vez es aún demasiado pronto para atestiguar lo que este tipo de dispositivos de muñeca pueden llegar a conseguir. Pero, en líneas generales, y aunque se han dado paso, podemos dudar de sus capacidades de atracción. Con ellos, bien se conoce, podemos, además de consultar la hora (no deja de ser un reloj), revisar la distancia recorrida, los pasos andados. Se puede consultar el correo, recibir alertas de ciertas aplicaciones como el calendario. Son meras interacciones de segundos. Pero, a lo sumo, se ejecutan a modo de complemento, para realizar simples vistazos rápidos, pero sin más alcance que momentos puntuales. En el día a día, están tecnológicamente hablando muy verdes.
Esa idea conceptual ha repercutido, sin dudas, en su aceptación global del producto. Posiblemente, en el momento en el que se logren extender las oportunidades de realizar pagos móviles con servicios como Apple Pay, Samsung Pay y tantos otros en los negocios como alternativa al uso de tarjetas en los terminales de pago en las tiendas su uso se generalizará. Pero de momento, su público parece estar dirigido a un pequeño nicho de llamados «early adopters» que acuden a toda innovación tecnológica como atraídos por cantos de sirena.
Aún así, las previsiones son optimistas y apuntan a un gran crecimiento en los próximos años a partir del momento en el que se maduren las innovaciones y se ofrezcan servicios distintos a los presentes en los «smartphones». Ya se trabajan en muchos de ellos, como método para desbloquear máquinas, acceder a vehículos, herramientas más precisas y, sobre todo, bajo la gran esperanza de una profunda revisión de su autonomía, que en la mayoría, al menos los «smartwatches» tal y como se conciben ahora (pantallas táctiles que necesitan muchos recursos), sigue siendo su principal aspecto negativo.
Según la firma de análisis de mercado IDC, la venta de «wearables» superará los 110 millones de unidades en este 2016, equivalente a un aumento del 38.2% frente a los 72 millones de productos vendidos el año anterior. Los analistas apuntan a que este crecimiento generará un mayor interés entre los consumidores y, como consecuencia, un descenso de los precios, lo que llevaría a duplicar sus ventas en 2020 (237.1 millones de unidades vendidas). Todo ello gracias al crecimiento de los «smartwatches», que impulsarán su interés en el mercado.
Los expertos recalcan que el mercado se verá impulsado la proliferación de nuevos y diferentes «wearables», ya que algunos de los productos que se fabrican actualmente abrirán puerta a nuevas experiencias, nuevos casos de uso y nuevas aplicaciones. Otra visión de futuro que permitirá atrapar al usuario será el impulso generalizado por la incorporación de las llamadas tarjetas SIM virtuales (eSim), que permitirán que estos dispositivos se independicen del móvil y ganen en servicios. «Aunque los 'smartwatches' como el Apple Watch o el Android Wear acaparan toda la atención, sólo representarán una cuarta parte de todos los 'wearables' en 2016 y aumentarán hasta un tercio en 2020», señala en un comunicado el analista senior de IDC Jitesh Ubrani.
Por su parte desde la firma de análisis Gartner se pronostican unas ventas de 274.6 millones de «wearables» para este año, equivalente a un aumento del 18.4% respecto al año anterior, cuando se registraron 232 millones de unidades vendidas. Las ventas de dispositivos electrónicos ultraportátiles generará ingresos de 28.700 millones en 2016, de los cuales 11.500 millones provendrán de los «smartwatches», sobre todo, auspiciado por el gran interés despertado por el modelo Apple Watch. «La adopción del smartwatch aumentará el 48% en gran parte debido a la popularización de Apple», sostiene Angela McIntyre, directora de investigación de Gartner, quien subraya que adopción se mantendrá «muy por debajo» de las ventas de teléfonos inteligentes.

El universo alrededor y los complementos

Solo el pasado año, Apple, cuyo desembarco en este nuevo nicho de mercado fue tardío, ha logrado colocar más de 11.6 millones de unidades de su Apple Watch, uno de los «smartwatches» con mejor acabado y prestaciones originales. Aunque se desconoce (aún) su alcance a lo largo de los últimos meses y, evidentemente, habrá que esperar a final de año para conocer más detalles sobre su relevancia en el mercado, han surgido ya previsiones de analistas (KGI Securities) que apuntan a un retroceso del 40% respecto a su primer año, vendiendo únicamente 7.6 millones de relojes.
En su lugar, se ha trabajado en otras fórmulas para crear un mayor interés en este dispositivo que se sitúa entre la moda y la tecnología. Son las correas y los demás complementos. Ahí la firma norteamericana ha encontrado una necesidad: su recambio. Uno de los últimos modelos ha sido ampliar el tipo de materiales, llevándolo desde el cuero tradicional a la robustez del nylon o la colección con la firma francesa de moda Hermès. Todos esos pequeños pagos han ayudado a prolongar las ventas en el tiempo, pero únicamente a los usuarios ya propietarios del dispositivo.

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Baterías que duran 400 veces más que las normales

 

Los investigadores llevan tiempo explorando las oportunidades de aplicar nanocables más delgados que un cabello humano a las baterías, pero sus filamentos son extremadamente frágiles para manipular. Pero han dado resuelto el problema al inventar una batería de nanocables capaz de recargarse más de 200.000 veces, ampliando hasta en un 3.000% los ciclos de carga de las pilas convencionales fabricadas en iones de litio. ¿Quiere decir que es «eterna» e infinita? No como se podría intuir, pero anticipa la llegada de pilas comerciales de gran durabilidad que incluso evitaría su recarga durante la vida útil del dispositivo, tal vez nunca.
Para el experimento han aplicado nanocables con un recubrimiento de oro, del tamaño de una bacteria, y una capa de un gel electrolítico y de óxido de magnesio. El resultado es una combinación resistente y fiable, además de conducir la electricidad de forma estable y cuenta con una «gran superficie» para el almacenamiento y la transferencia de electrones. Además, evitaría el agrietamiento que suele ocurrir en las baterías convencionales cuando se acerca a su ciclo de vida.
Lo curioso de este sistema es que los científicos desconocen la razón del mismo. Los investigadores desconocen, realmente, cómo funciona. «Mya -una de las investigadoras- estaba jugando, y recubrió todo esto con una capa de gel muy fina y empezó a cargarla», explica Reginar Penner, uno de los investigadores del estudio.
«Ella descubrió que únicamente mediante el uso de este gel el ciclo de vida duraba cientos de miles de veces sin perder capacidad», agrega este experto. «Empezamos a someter a los dispositivos a ciclos de recarga y, poco a poco, nos fuimos dando cuenta de que sus baterías no perdían capacidad y todavía no entendemos cuál es el mecanismo», reconoce.

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martes, 26 de abril de 2016

Samsung superó la cifra del millón de unidades vendidas en monitores con pantalla curva, productos que logran un ángulo de visión máximo de 178º.


La venta de monitores curvos de Samsung

Electronics curvos en todo el mundo superó la cifra de un millón de unidades, desde que en Septiembre de 2014 se lanzara el primer equipo, el SD590C 400R de 27″, un producto que marcó esta categoría.

La cifra lleva a Samsung a superar una cuota de mercado global de alrededor del 85%, según estimaciones de IDC, pero solamente para aquellos productos con pantallas comprendidas entre las 15 y las 34 pulgadas. ¿Por qué no optar por los monitores planos? La compañía se apoya en la idea de que la curva favorece una distancia de visión uniforme, genera una sensación más envolvente y una visualización más confortable.
Además, la demanda de monitores curvos sigue en aumento, sobre todo entre usuarios que emplean varios de forma simultánea, ya sea para el trabajo o para fortalecer la experiencia en actividades ligadas al entretenimiento. ¿Hasta dónde podrá llegar el efecto de la curva? Los últimos productos lanzados por Samsung, de las series CF390 y CF590, cuentan con una curvatura 1800R y una pantalla FULL HD de 32″ y 27″ respectivamente.
Los monitores más recientes tienen en común un brillo mínimo de 200 cd/m2 y un brillo normal de 250 cd/m2, un ángulo de visión de 178º, una relación de contraste estático de 3000:1 y certificación para Windows 10. ¿Qué futuro le espera a las pantalla planas?

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Microsoft pierde un 25% lastrado por el declive de las ventas de «smartphones»



 



Resultado de imagen de Microsoft pierde un 25% lastrado por el declive de las ventas de «smartphones»Golpe como consecuencia del retroceso de las ventas de PC, mazazo por la escasa acogida de sus teléfonos móviles inteligentes. La empresa tecnológica estadounidense Microsoft ha registrado un beneficio de 3.756 millones de dólares (3.330 millones de euros) en el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, lo que representa un 24.7% por debajo de la cifra obtenida en el mismo periodo del año anterior.

La cifra de negocio del gigante de la informática alcanzó los 20.531 millones de dólares (18.203 millones de euros), frente a los 21.729 millones de dólares (19.268 millones de euros) de facturación correspondientes al año precedente, un 5.5% menos, según detalla la compañía en un comunicado.

Las ganancias netas por acción se redujeron un 33% en este periodo, hasta los 0.47 dólares (0.42 euros). El negocio central de la compañía cofundada por Bill Gates, el software para ordenadores personales, ha seguido reduciéndose con una nueva caída del 2%. Sin embargo, Microsoft ha decidido concentrarse en su segmento de servicios en la nube con el fin de impulsar su crecimiento. De hecho, en ese sentido, sus ingresos por el segumento de «cloud computing» han subido un 3.3% en el trimestre, hasta los 6.100 millones de dólares.

En otros aspectos del balance de la compañía destacan el buen rendimiento en el mercado de otros productos como la línea de ordenadores híbridos Surface, que ha registrado un aumento del 61% en ventas con ingresos por 1.100 millones de dólares. La llegada de los nuevos modelos Surface Pro 4 y Surface Book han impulsado su interés entre los consumidores en un entorno en el que la informática tradicional ha empezado a evolucionar y buscar nuevas alternativas cercanas a la movilidad extrema.

Ahí es donde ha perdido terreno, precisamente, porque los ingresos por venta de teléfonos móviles inteligentes han caido un 46% en comparación con el año anterior, alcanzando únicamente 2.3 millones de unidades vendidas de la gama Lumia, aunque ese dato representa una contracción del 73%. Microsoft, pese a aquirir el negocio de móviles a Nokia, no ha conseguido dar con la tecla en este mercado dominado principalmente por Samsung y Apple.

Aunque se mantiene por debajo de la batalla del ocio electrónico frente a Sony con su PlayStation 4, la firma norteamericana ha registrado un buen rendimiendo de su consola de sobremesa Xbox, cuyas ventas de videojuegos se han incrementado en torno al 9% y las suscripciones al servicio Xbox Live han crecido exponencialmente en un 26% llegando a unos 46 millones de usuarios activos.

«Las compañías que usan la tecnología digital para guiar su crecimiento escogen cada vez más a Microsoft como socio», comentó al respecto el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella. «Las organizaciones que usan tecnología digital para transformar e impulsar el nuevo crecimiento cada vez más escogen Microsoft como socio (...) Vemos un empujón en los servicios de nube y Windows 10».